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INICIO OPINIÓN     Domingo, 28 • Febrero • 2010

No puedo quedarme callado. ¡Llegó la hora de hablar!

Posicionamiento del regidor deTSYsobre el caso de la planta de separación


Por considerarlo de interés general, transcribo el texto completo de mi discurso en la Sesión Ordinaria del Cabildo, el pasado viernes 26 de febrero.

Compañeros Regidores:Tenía 9 años cuando mi padre salió de mi casa por su propio pie para ir a la clínica donde pocas horas después lo operarían de los riñones. Nunca regresó. 43 años han pasado y no he olvidado la recomendación que me dio antes de que partiera: Me dijo: "Hijo, sé que voy a morir, pero quiero que sepas que lo poco o mucho que voy a heredarte lo alcancé con esfuerzo y trabajo honestos.

Tú y tu madre pueden decir tranquilos que mi nombre estuvo libre de escándalos. Cuando seas mayor haz lo mismo; que tu nombre jamás esté en entredicho, que no seas causa de vergüenza para tu madre, esposa e hijos". Ese consejo lo he cumplido en mis 52 años de vida y 33 de matrimonio.

Por eso me perturba, me incomoda, me desagrada la demanda que contra nosotros interpuso el señor licenciado Juan Antonio Ongay Lara. Entiendo que estoy entre los acusados porque formo parte de este órgano colegiado. Pero aún así no quedo tranquilo. Me incomoda aún más pensar que mi nombre esté en los archivos de un ministerio público o que los periódicos insinúen que estoy involucrado en actos de cohecho, tráfico de influencias y otras cosas más.

No me agrada, señores Regidores, porque nada indebido he hecho. Por eso no puedo callarme, porque hacerlo se interpretaría como aceptar que estuve de acuerdo en hacer negocios con una posesión municipal. Quedarme callado, sin clarificar mi posición en esta anomalía significaría algo aún más importante para mí: faltar a la memoria de mis padres muertos y fallarle a mi esposa, a mis hijos y a los amigos que siempre han creído en mí.

Una de las satisfacciones más grandes de mi vida ha sido ser regidor y estar en Palacio Municipal y en Cabildo sirviendo a los meridanos y protegiendo sus intereses. Supongo que también ustedes. Ninguno llegó aquí para ser cómplice de pillerías bien estructuradas. Todos lo hemos afirmado en infinidad de declaraciones: nuestro compromiso es servir y proteger los intereses de los meridanos.

Desgraciadamente, no todos llegaron a esta administración con ese compromiso. Hay algunos que arribaron para enriquecerse con y desde el poder. En el argot popular les llamamos bistequeros, realizadores de cuantiosos y redituabilísimos negocios al amparo del poder. Los constantes negocitos y negozotes turbios dirigidos desde la oficina del señor Oficial Mayor, han hecho brillar a la administración bojorquista.

El alcalde Bojórquez no puede negarlo. Porque siempre ha protegido, tolerado y defendido esas deshonestidades con frases que ya se volvieron clásicas:"no hay nada malo, fue acuerdo entre particulares";enunciados que escuchamos, por ejemplo, cuando explotó el aún no aclarado Cecigate. Estos días, un nuevo escándalo mancha al gobierno municipal panista. No sé que piensen ustedes, pero en lo personal no me quito de la cabeza que los implicados en el bisnes de la Planta de Separación son los mismos que planearon y ejecutaron el ilícito ceciliano y muchos más.

Ciertamente, no hay nada malo en que ciudadanos connotados hagan negocios particulares con inversionistas foráneos. Sin embargo, el conflicto de intereses y la corrupción surgen cuando recordamos que el ciudadano connotado tiene como pieza fundamental en esta Comuna exactamente al Oficial Mayor.

La desconfianza aumenta si recapitulamos que nuestro bienamado alcalde toda su vida ha estado supeditado profesionalmente al omnipotente Primer Ministro. No hay meridano que no sepa cómo, de dónde provino y quién dio la bendición política al señor Bojórquez para que fuese candidato y luego presidente municipal.

Todos conocemos el grado de involucramiento del ciudadano connotado con esta administración. Basta recordar que, sin ser funcionario municipal ni tener nombramiento oficial, fue de los privilegiados que conocieron en forma privada lo que a nosotros, Regidores de oposición, representantes del pueblo, nos fue negado: el proyecto Animaya.

El habitante notable también figuró como invitado especial en el desembalamiento de las pinturas de Picasso. Por cierto, detrás de las culturales exposiciones de Picasso, Goya y Dalí siempre ha estado el consabido Oficial Mayor. Él las "administra". Cuando comenzó el escándalo de la pirámide, quise saber qué hacían con los recursos que entregan al Ayuntamiento las empresas patrocinadoras de eventos municipales.

Pedí la información. Me llevé otra sorpresa: el "controlador" es también el omnipotente Oficial Mayor. Y la Central de Mantenimiento, el Rastro, la Central de Abastos, el Archivo Histórico y, ahh, el negociazo de la basura. En todo tiene las manos metidas el señor Uribe Capetillo. Como ven, nuestro Oficial Mayor es todopoderoso.

Tan eficiente que todo lo maneja, todo lo controla; supongo, incluso, que sabe cuántas hojas tiran diariamente los árboles de la Plaza Grande, pues con ellas posiblemente esté haciendo otro sustancioso bisnes: la venta de abono. Pero quitando el choteo, preciso es que nos demos cuenta que en demasiadas ocasiones y coyunturas coincide el dúo dinámico Rommel-César, ligado por supuesto a connotado habitante de esta ciudad.

De la basura, por cierto, hay mucho que decir. Es todo un universo de corruptelas y cosas turbias con las que se han beneficiado, y se benefician, altos funcionarios de esta administración y anteriores, todos panistas. Pero esta mafia no es nueva.

La iniciaron hace 19 años y la han perfeccionado. ¿Saben que desde la pasada administración el señor Damián Chan era protegido del señor Carlos Santiago, ex director de SPM y actual titular de Setasa, la concesionaria del Relleno Sanitario? ¡La poca claridad es algo usual en este ayuntamiento, por basura y muchas cosas más! Se han preguntado, por ejemplo,¿si son socios de Setasa funcionarios y ex funcionarios municipales, y connotados ciudadanos, todos panistas? ¿O cuántos tendrán intereses en las empresas recolectoras? ¿O de la Planta de composta? ¿Quiénes, además de Carlos Santiago, abrigan a Damián Chan? ¿De quién será prestanombres este individuo? ¿Cómo es que tiene toda una cadena de lugares para comprar ilícitamente la pepena? Y digo ilícitamente porque bien sabemos que el Reglamento municipal respectivo prohíbe y sanciona su compra-venta. ¿Por qué el Ayuntamiento lo tolera? ¿Por qué la insistencia y premura para expulsar a Supsa? ¿Será porque detrás de su expulsión hay gigantesco negocio? Y conste que la sacaron con la promesa de que harían otra licitación para que la sustituyera una empresa con tecnología superior.

Nunca lo hicieron, porque en realidad no había ese propósito. Y no hubo porque algunos funcionarios municipales panistas están haciendo en este momento el trafique del milenio con la pepena, prohibida, como ya dije, por el reglamento municipal.

¿Quiénes se benefician con ese ilícito? ¿Dónde la venden, cuánto deja? ¿Ingresan esos recursos a la Tesorería? Porque hasta Servilimpia pepena. ¿Quién controla todo eso? ¿Será también el dúo dinámico junto con su mecenas? Mejor volvamos a la denuncia del abogado Ongay. Sus argumentaciones muestran lo que este Regidor ha denunciando tantas veces: que una mafia bien estructurada delinque con total impudicia e impunidad en este Ayuntamiento panista. ¡Cuántas cosas pueden hacerse y organizarse en dos décadas!, ¿verdad? Y no puede negarlo el señor Bojórquez.

Insultaría nuestra inteligencia si intentara refutar lo que el licenciado Ongay puso al descubierto: un descarado caso de tráfico de influencias ocultado con premeditación, alevosía y ventaja a este órgano edilicio.

¡Un caso más! ¡Semejante al de Cecilia Flores! Parece que a los panistas-bojorquistas agrádales en demasía esta forma de operar. Sólo un ingenuo creería que el alcalde y el Oficial Mayor desconocían que alguien por ahí, aprovechando su ascendiente sobre los panistas vergonzantes, cerró acuerdos ante un notario con la seguridad de que sus peones en Palacio no le dejarían mal. Lo supieron y nos ocultaron la información.

Denunciarlo ayer, hoy y mañana ni es escupir para arriba, ni nos cae encima. Sí, es verdad, voté a favor aquel 30 de julio de 2009, pero lo hice de buena fe, basado en las explicaciones de los representantes de "Tratamiento de Reciclados del Sureste, S.A. de C.V.", la ahora empresa concesionaria, y en los documentos que el señor Secretario de la Comuna me hizo llegar. Nunca mencionaron, nadie habló de acuerdos notariales firmados subrepticiamente fuera de este Palacio porque, de haberlo sabido, sin duda, el sentido de mi voto hubiera sido distinto.

Todas estas cosas pasan porque en el Ayuntamiento, digan lo que digan NO hay ética ni transparencia. Esta última frase luce mucho y por eso la utilizan en demasía en la propaganda municipal y en los discursos del señor alcalde. Pero no la practican.

Porque si la ejercieran, toda información solicitada por los ciudadanos la entregarían en tiempo y forma. La falta de ética y la negativa a ser transparentes nos afecta, incluso, a los Regidores. A los de oposición nos la niegan habitualmente, a pesar que el artículo 62 de la Ley de Gobierno indica muy claro que deben respetar nuestra investidura y nuestra igualdad de derechos y condiciones en el seno del Ayuntamiento y en el resto de la administración municipal.

En la práctica esto no se cumple. Aún cuando la entrega de información es por ley, cuando un ciudadano solicita información que consideren ustedes comprometedora, como ahora con la Planta de separación, o la niegan o utilizan mil marrullerías para alargar el tiempo de entrega con el afán de fastidiarlo y hacerlo desistir.

Esa, señores Regidores, no es la forma de actuar de un gobierno que se precia de ser democrático y honesto. Y no estoy mintiendo. Aquí tengo las pruebas: el pasado 27 de enero, a las 8 horas, el señor licenciado Juan Antonio Ongay Lara, presentó ante la Unidad de Acceso a la Información Pública del Ayuntamiento (UMAIP), varias solicitudes dirigidas al señor Secretario de la Comuna, para que le fuesen entregados los siguientes documentos:*Contrato de Concesión y Adendum suscrito por el Secretario Municipal con el señor Damián Chan García en el que se le concesiona el servicio de la Planta de Separación por el término de quince años. /**El documento donde consta el Fallo emitido por la Comisión Técnica Municipal de fecha 28 de mayo de 2007, que favorece la concesiona del servicio de la planta de separación y concesión al C. Damián Chan García/***El Escrito del 30 de abril de 2009, por el que el Sr. Alberto Damián Chan García pide, en su carácter de concesionario de la Planta de Separación, la integración a su empresa de nuevos inversionistas. El pasado 11 de febrero, el C.P. Miguel José del Sagrado Corazón Castro Aznar pospuso diez días hábiles la entrega de dicha información.

Compañeros Regidores: Yo, al menos, cada quien júzguese a sí mismo, no incurrí en ilegalidad alguna, pues no supe que detrás de esa concesión había un negocio paralelo.Por lo demás, me queda claro que mi labor como Regidor no es juzgar convenios indecorosos firmados en notarías de la ciudad.

Cada quien su ética y sus valores. Sin embargo, estoy persuadido que mi aprobación a los puntos G y H aquel 30 de julio de 2009, estuvo viciada de origen por habérseme ocultado información trascendental. Reitero que no estoy aquí para solapar que meridanos connotados, el alcalde, el Oficial Mayor y funcionarios a sus órdenes hagan negocios con empresas municipales propiedad de los meridanos. Descuidar lo que debo cuidar es hacerme cómplice.

Y como no me presto a pillerías ni debo asumir el vergonzoso papel de colaboracionista, apegado al artículo 63 de la Ley de Gobierno de los Municipios de Yucatán que indica que entre mis facultades está proponer al Cabildo medidas convenientes para la debida atención de los distintos ramos de la administración municipal y proponer individualmente lo que considere conveniente para el Municipio, presento a ustedes mi posicionamiento sobre este asunto: 1.- Ya que fuimos engañados; considero que los acuerdos G y H deben anularse. 2.- Al anularse dichos acuerdos, debe revertirse y cancelarse la concesión. 3.- La Contraloría Municipal y el señor Síndico deben iniciar de inmediato, independientemente de lo que hiciera la Procuraduría, profunda y seria investigación que aclare toda turbiedad en este caso y sancione, si hubiese que sancionar, a quien sea.

Este es mi planteamiento. Queda a su criterio, ética y conciencia el deber de enderezar lo enchuecado, porque la búsqueda del bien común no sólo es tarea del poder político, sino razón de ser de la autoridad ya que es principio y fin de toda política ética. Lo que beneficie, acreciente o promueva el bien común es bueno.

Lo que tienda a perjudicarlo o disminuirlo, malo. Por eso, toda autoridad que se precie de ser democrática y ética ha de promover el bien general protegiendo los bienes gubernamentales puestos bajo su custodia.

La autoridad y la política pierden su esencia al corromperse. Lo estamos viendo claro en el Ayuntamiento: en lugar de trabajar por el bien común, lo desvirtúan utilizándolo en provecho de unos cuantos. No les extrañe. Ese extravío ético que muestran los funcionarios bojorquistas es reflejo de un partido que ha perdido no sólo la ética, sino completamente la brújula. Por eso ya no piensan en Mérida. Muchas gracias.

COMENTARIO ADICIONALQuien se precie de ser íntegro, sólo logrará alcanzar lo trascendental y permanente sacrificando lo circunstancial y transitorio, aunque lograrlo sea un duro batallar. Dejar para tener, arriesgar y hasta perder el haber para preservar intacto el ser, rechazar ventajas inmediatas para asegurar riquezas indefectibles, caminar los oscuros caminos del dolor y el sufrimiento para llegar a la luz y vivir apegado a una escala de valores que no tolera transgresiones; es la ruta correcta, apreciados lectores.

Quedarán más arriba los que son cada vez más transparentes y realistas, mientras cada vez más abajo los que van siendo día a día más viscosos, más fáciles de convencer, más ventajistas, más aprovechados, más corruptibles y despreciables. Comportarse en cada paso de nuestra vida lo más cercano a lo anteriormente expuesto es imprescindible, aunque nos llamen perendejos, aunque digan que "no somos políticos",que "no sabemos aprovechar el momento".

Comportarme lo más cercano posible a un hombre íntegro en mi labor de regidor, fue mal comprendido. Verdaderamente lo lamento. Pensando en los meridanos no tuve más remedio que hacer lo correcto.

Dios me perdone. Por cierto, quiero aclarar que nada personal me mueve contra Luis Correa, a quien siempre he considerado mi amigo. Pero aunque alguien sea mi amigo o familiar, si sus acciones dañan, es necesario señalarlo. Eso sí, cada quien con sus principios y valores. Dios lo juzgará también.- C.A.S.B.- Mérida, Yucatán, 28 de febrero de 2010[email protected]

*Regidor NO panista del Ayuntamiento meridano

Acerca del autor:

Carlos Sarabia Barrera*

*Ex Regidor NO panista del pasado Ayuntamiento

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