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INICIO OPINIÓN     Lunes, 22 • Febrero • 2010

Nutrición Clínica y Obesidad

Para bajar de peso, hay que aprender a ser delgado


 
¿En qué consiste ese aprendizaje? La gente sabe cómo perder peso, pero a la larga la mayoría fracasa. Eso es porque, si no los ayuda un profesional, van a sobrevivir en ellos hábitos de personas con sobrepeso u obesidad. Por eso se plantea que si uno pone en práctica esquemas mentales más saludables una y otra vez, a la larga se aprenden y dejan de lado los viejos malos hábitos.

¿Y cómo funciona? El cerebro tiende a generar nuevas conexiones entre neuronas, que envían neurotransmisores entre sí organizando redes. Esas redes van a delinear la conducta individual: el periodista tiene la red de hacer entrevistas, el futbolista la de meter goles y así. Se llaman "sinapsis". El cerebro se adapta, es elástico.

¿Entonces qué sucede con una persona con sobrepeso? Hacen que esta persona se vaya acostumbrando a serlo: deja de usar determinada ropa, de mirarse al espejo, de pesarse... Y tiene una contradicción: a lo mejor dice: "No voy a comer nunca más" y al rato compra una empanada. Es que todo el tiempo recibe mensajes contradictorios, se le dice que tiene que bajar de peso rápido, que con una dieta restrictiva le va a cambiar la vida. Pero él sabe, internamente, que no es cierto. La única manera de crear nuevas redes es con un plan negociado y seguimiento profesional.

¿De dónde vienen esos mensajes contradictorios? La mayoría desde afuera: vecinos, amigos, conocidos, medios de comunicación. Todo el mundo ve las enfermedades cardíacas como algo serio, pero a la obesidad muchas veces no se la acepta como enfermedad. A la persona con sobrepeso se le dice que vaya a ver a un brujo o mago que les proporcione remedios milagrosos, mientras que a alguien que tiene cataratas se le aconseja ir al oftalmólogo. Es muy peligroso, pero está instalado así: en el tema obesidad se puede decir cualquier cosa, mientras que en cardiología o pediatría no.

¿Por qué pasa eso? Porque como todo el mundo come, todos creen que pueden hablar de comida. Una locura. Así nace la ignorancia creativa: cuanto menos se sabe sobre determinado tema, más cosas se pueden inventar acerca de él. Entonces a alguien se le ocurre que un vaso de agua con limón en ayunas ayuda a perder peso y el consejo se extiende, aunque científicamente no tenga razón de ser.

¿El boca a boca alimentario siempre es malo? No, no siempre, porque en muchos casos opera el sentido común y puede ayudar. El problema es que todos opinan qué comer y se deja de lado que cada caso es único.
Pero si uno sabe más o menos lo que tiene que comer... ¿Por qué fallamos? Porque operan viejos circuitos. Se plantea que si uno practica y practica una disciplina, finalmente va a aprenderla. Entonces el tratamiento contra la obesidad consiste en enseñarle al paciente a que repita conductas hasta que le salgan automáticamente. Es como andar en bici: te caes y te caes, hasta que un día sales andando. Muchos creen que una vez que adelgazan ya está, se curaron. Entonces puede venir la recaída. Hay que asumir que la obesidad es una enfermedad para toda la vida y por eso es tan importante aprender a dejar de ser obeso.

¿Se contempla el error como algo bueno? El error es básico y hace bien. El tema es la repetición: todos podemos aprender a ser flacos, pero necesitamos una guía y mucha conducta. La persona con sobrepeso en muchas ocasiones los lunes empieza a hacer dietas heroicas que nunca pasan del miércoles. Es un autoengaño que justifica el atracón que vendrá después.

Pero ojo, lo más importante es la constancia y la paciencia... -cuenta al tiempo que reconoce que los aprendizajes precisan de igual dosis de constancia y dedicación-. No será de un día para el otro, pero la gente puede ir incorporando mejores conductas. Comer con conciencia es fundamental y para eso sirve anotar lo que ingerimos. Pesarse también es importante, porque si uno sube va a comer menos. Al hacer una dieta es vital que los objetivos sean precisos y razonables: no se debe aspirar a bajar cuatros kilos por semana, ni caminar diez cuadras cada tanto".

¿Qué pasa con quienes no tienen demasiado sobrepeso? Si no les molesta y no tienen otras enfermedades, nada. Lo importante es que se sigan pesando, porque hoy a lo mejor son dos kilos, pero si se pierde la conciencia pueden aumentar. La gente cada vez come más y se mueve menos. Y todos los días aparecen nuevas cosas ricas y tentadoras que, en grandes cantidades, hacen mal.

¿Cómo se escribe esta historia hacia adelante? La obesidad crece y, si seguimos así, la gente cada vez se va a enfermar más, de hecho, muchos ya tienen problemas serios ya que el sobrepeso genera problemas de hipertensión, infartos, diabetes y cáncer.
Lo importante es entender que bajar de peso es un proceso y no un acto.

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Acerca del autor:

Dr. Jorge Mendoza Cámara.

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