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INICIO OPINIÓN     Viernes, 23 • Julio • 2010

El rumor de un pregonar

C.F.E. probable responsable de los electrocutados en Tekax



"Un poder situado por encima de toda responsabilidad humana debe estar fuera del alcance de todo ser humano."

Charles Caleb Colton (1780-1832) Poeta inglés www.proverbia.net


El ser una autoridad legalmente constituida en nuestro país, y en gran parte del mundo, conlleva tanto beneficios como obligaciones susceptibles de hacerse valer frente a terceros. Cuando se tiene más poder, es decir, cuando coloquialmente se goza de más autoridad, los privilegios, como los deberes, aumentan o deben aumentarse en igual proporción los unos respecto de los otros.

Ejemplo de lo último se ejemplifica cuando se es una persona moral oficial, como la Comisión Federal de Electricidad (C.F.E.), misma que, ante la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, goza o debe gozar del monopolio en la generación, trasmisión, distribución, comercialización, y cobro del servicio de energía eléctrica en la República Mexicana. Dicha empresa, como es bien sabido, tiene la enorme responsabilidad de ser una fuente satisfactora de necesidades básicas de los gobernados, mismos que, al constituir la esencia del pueblo -ente social titular de los Poderes de la Unión- son la razón de ser de aquélla.

Como toda megadependencia dirigida por seres humanos, la C.FE. no está exenta de sufrir fallas en su correcto funcionamiento, tales como suspenderle indebidamente el servicio a algún usuario o bien cobrarle de más, siendo, por mayoría de razón, más justificable su deficiente operación cuando deriva de acontecimientos como huracanes o bien del robo del fluido eléctrico mediante los comúnmente llamados "diablitos".

Ahora bien, lo anterior no de la una patente de corso a fin de sustraerse fácilmente de sus obligaciones, como lo sería, en su caso, el aducir que no es ella ni sus trabajadores los responsables de indemnizar a los deudos de los jóvenes motociclistas fallecidos en Tekax, Yucatán, al electrocutarse, hace apenas unos días, con cables de alta tensión que estaban en el suelo.

Se afirma lo anterior ya que, al ser la CFE. la responsable directa, inmediata e ineludible de vigilar la trasmisión y distribución de la energía eléctrica, es ella la que en primer término debe responder por las lesiones y daños que con motivo de aquellas funciones se originen en las personas, animales o cosas. He aquí en donde se podría hablar de una responsabilidad primaria de dicha paraestatal, la cual, obviamente, podría relevarse de la misma de manera secundaria, es decir, si se probara que por algún caso fortuito o de fuerza mayor alguna influencia, humana o no, provocó un mal funcionamiento suyo.

Volviendo al caso de Tekax, de entrada, parece que la C.F.E. yerra al confundir su causal excluyente de responsabilidad sobre dichos homicidios porque dice, según el reportaje inserto en el sitio de www.yucatanahora.com, que el hecho de que los infortunados hayan perecido por los cables de alta tensión que se hallaban en el suelo fue producto de "un accidente fortuito" originado, a su vez, por el derribo del poste de energía eléctrica mediante el impacto de un vehículo automotor. El error en cuestión radicaría en que, de ser cierto lo del ataque al poste, la excusa que se configuraría a favor de la C.F.E. sería la de fuerza mayor (hechos producidos por el hombre), en vez del de accidente o caso fortuito, ya que éste se refiere a los acontecimientos producidos por la naturaleza, como los huracanes, y que en otros países se les conoce como "actos de Dios" para diferenciarlos de los de fuerza mayor.

Independientemente de lo antes tratado, se estaría hablando de situaciones atípicas y por ende de realización incierta respecto a los deberes ineludibles de la dependencia federal, razón más que suficiente para que sea ésta, y no quienes resientan una afectación por su personal o por los bienes propiedad de la misma, la obligada a probar, fehacientemente y ante los tribunales, que fue por un hecho fortuito o de fuerza mayor el que se le debe eximir de las indemnizaciones y demás erogaciones que correspondan.

Sobre la doble muerte en dicho municipio del sur yucateco, creo que no estaría por demás el que se investigue si hubo o no negligencia o dolo en no haber desconectado, de inmediato, el suministro del fluido eléctrico apenas los cables tocaron el suelo, y así prever sucesos como los que ocurrieron, máxime por tratarse de una ciudad y no de un paraje solitario. Puede ser que mi ignorancia me haga suponer que dicha inmediatez sea posible cuando en realidad no lo pueda ser, pero mientras pericialmente no se pruebe lo opuesto, esta hipótesis debe aclararse del todo ante una autoridad jurisdiccional. Digo, si se habla de "una empresa de clase mundial", sus métodos de respuesta ante las contingencias deben ser de una excelencia que avale dicho título autoimpuesto, ¿no?

Conclusión sugerente: es indispensable que tanto la Comisión Federal de Electricidad como los deudos de los fallecidos se hagan de peritajes para comprobar la existencia o no de la fuerza mayor o caso fortuito, dilucidándose si es el Estado o un tercero el obligado a responder pecuniariamente por el doble homicidio, pudiéndose recurrir, en caso del primero citado, al juicio civil por daño moral o administrativamente, mediante la exigencia de la responsabilidad patrimonial insita en el Numeral 113 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Ayudaría en mucho a lo sugerido el que la Procuraduría General de la República investigará lo relativo a los hechos que originaron la caída de los cables de alta tensión por tratarse de un daño a la Nación.

Acerca del autor:

Lic. Francisco José Parra Lara

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